martes, 6 de noviembre de 2007

Un nuevo comienzo

- Acabo de llegar – respondí – No se nada de aquel torneo que me hablas, ni mucho menos de estas tierras. De hecho eres el único amigo que me queda, pues ya no tengo nada ni a nadie a quien amar.

Me miro a los ojos sin pronunciar palabras, como si esperara que desistiera de mi fuerte deseo de buscar venganza, tenia el mismo semblante de siempre, aquella mirada pausada y tranquila, aquel mismo timbre de voz, de sabiduría y Valor.

- Me encantaría poder darte ayudarte, pero como te explico – dijo – Mis compañeros de armas son muy selectivos con aquellos que entran a nuestros castillos, el padre no recibe a cualquier individuo.

- Entiendo bien - respondi enfadado - continuare mi camino, ya encontrare quien pueda ayudarme – respondí al momento que me ponía de pie.

- Espera, aún no he terminado de hablar – hablo con tono de autoridad - el torneo esta por empezar y todos los clanes tienen mucho recelo en el ingreso de sus integrantes. Puedo ayudarte a conseguir asilo en algún clan aliado. Mientras preparo tu ingreso al Pentagrama.

- No estoy interesado en participar en tu torneo querido amigo – respondí con sarcasmo – Sólo estaba de pasada y decidí darte un saludo, ahora he de partir.

- ¿¡Así dices que deseas vengarlos!? – se levanto de la mesa al momento que levantaba la voz, todas las criaturas alrededor callaron y se entrecruzaron las miradas como si estuvieran dispuestos a salir al menor indicio de violencia, sin lugar a dudas aquel humano que tenia enfrente había de ser o muy temido o muy respetado para dar aquella reacción entre todos aquellos seres – ¡Como crees que siquiera podrás acercarte a él sin ningún tipo de preparación!, ¡No podrías ni derrotar al mago mas débil e inexperto de todo mul sabbuth!

- Logré darle un golpe directo – respondí intentando defenderme.

- Y que te asegura que volverá a ocurrir, tu mismo lo acabas de decir, no pudiste controlar el segundo destello de tus manos y no has vuelto a tener la misma fuerza por más que lo has intentado. Quédate un tiempo, aprende el arte de la guerra, luego yo mismo te acompañare a cobrar venganza por nuestros seres amados.

Sus palabras eran realmente sabias, sabía muy bien que no podría hacer nada solo y mucho menos con la inexperiencia en manos.

- Esta bien – respondí - me quedare e intentare participar en tu torneo, y luego de ganar aquella pluma iré a vengarlos, luego ¡Ya nada podrá detenerme!

- Bien -Respondio - Pide alojamiento en esta posada, descansa un poco mientras yo hablo con un viejo amigo. Mañana por la mañana se decidirá tu destino a seguir.

Hable con el posadero, por unas pocas monedas había ganado alojamiento por la noche entera. Ascendí las escaleras siguiendo a la muchacha que me indicaba el camino a seguir. Llegue a la entrada del cuarto indicado, ingrese en el y comprendí el porque de haber encontrado alojamiento tan barato.

Si bien es cierto era muy acogedor no tenían comparación a la seda de mi cama o a la frescura de las alfombras, no había campanillas para poder llamar al servicio, al parecer si deseara algo tendría que bajar a la misma posada. La decoración era muy pobre, no había nada que fuese de oro o plata, al parecer lo más caro que ascendía era el aluminio y un poco de cobre… Desperté intranquilamente, no había podido dormir por el ruido que daba la cama al rechinar en cada movimiento y la excitación de querer saber que es lo que me deparaba el destino.

Baje a la posada y aun había gente que seguía libando desde la noche anterior, ya muy embriagados por la velada. Mientras otros dormían placidamente en las mesas y los suelos de la taberna mientras una señora barría al lado de ellos e intentaba despertarlos con golpes de escoba.

- Buenos Días – salude amablemente a aquella longeva – ¿hay algo para poder desayunar? – pregunté.

Me dirigió una mirada fría, viéndome de pies a cabeza antes de responder.

- Eso deberás preguntar en la barra – respondió sin muchas ganas de querer agregar algo más.

Pedí algo de comida que pudieran ofrecerme, al parecer me hallaba con algo de suerte pues habia carne fresca de una cobra recien sacrificada, que la noche anterior habian capturado arrastrandose en el suelo de la cocina, al disponerme a empezar a merendar,después de haber tenido que esperar que retiren a uno de los tantos ebrios de una de las mesas y puedan servirme. Una sombra ingreso por la puerta, sin darle yo, mucha importancia, pues el olor de aquel manjar era divino, y despues de muchos dias de sólo comer algunas raices del desierto, un cambio de plato y estilo culinario no caeria nada mal.

- No tenemos tiempo – dijo – Sir Ilúvatar espera.

- Al menos espera que de un bocado – respondí – ¿sabes todo lo que he tenido que hacer por este alimento?

- Vamos ya - hablo con la mirada fija en la puerta de ingreso - hay un largo camino que recorrer.

Salí de aquella taberna, maldiciendo a mi acompañante, pero el deber aguardaba y no podía darme el lujo de hacer esperar a mi destino.

- Espero valga la pena el privarme de mi alimento Sir Roswell – le dije al momento que avanzábamos en dirección a aquel lugar conocido como el Viejo Treck Leck.

- Yo también lo espero, por tu bien querido amigo - Respondio.

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