Los Golpes de los Tambores de guerra estremecían los oídos de los seres que habitaban dichas infortunadas e inhóspitas tierras, después de haber soportado mil calamidades, la sequía, el yugo que exigía la convivencia en las tierras del Dragón, los bárbaros saqueadores, inmorales, violadores, el clima tan voluble, no optimo para la cosecha y las innumerables peripecias que se soportaba en el día a día, ahora empezaba el tiempo de los Torneos de Magos, épocas de sangre y dolor, miseria y barbarie, mucho mas brutales de las acostumbradas.
- ¿Porque no emigramos? - le pregunta lleno de rabia un joven a su padre - ¿Porque no nos vamos de una vez por todas de estas malditas tierras, cogemos la poca familia que nos queda, los escasos rebaños y las miserables posesiones que aun nos pertenece, y nos largamos, en ves de tener que soportar toda la maldad de quien se le antoje venir y arrebatarnos lo que es nuestro?
El padre le observa con los ojos vidriosos, la perdida de su mayor hija fue dolorosa pero ahora pareciese que le hubiesen tocado una herida mucho más profunda.
- Hijo – responde – Las tierras del Mul Sabbut, son las tierras del castigo, al cual hemos sigo confinados muchos, pecados de nuestros ancestros nos son trasferidos como cargas imperdibles, pecados por codicia, lujuria, busqueda de poder y muchos más nos son delegados y són cargas ineludibles y obligatorias, nuestro captor es el Dragón sin nombre, muchas veces hemos intentado escapar, pero nuestros esfuerzos siempre han resultado en vano.
- ¿Entonces? – pregunta el muchacho – ¿No hay escape?, ¿no hay ninguna esperanza?.
- Si la hay hijo mío - respopnde el padre intentando dar calma y esperanzas al muchacho - nuestra única esperanza, es que el Dragón sin Nombre Caiga, sea derrotado.
- Pero – interrumpe el muchacho – ¿existirá alguna vez algún ser tan poderoso, que logre realizar eso?
- No lo sé – responde el padre – Yo sueño con ello, y espero que si alguna vez el Dragón es Derrotado, aquel victorioso no sea más malvado que el Dragón mismo.
El muchacho le observa y acepta su destino, destino marcado a la esperanza de la llegada de algún ser, que logre derrotar al Inmundo, pero este cambie las cosas para bien…
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